El ejercicio (actividad física) para personas mayores y personas con discapacidade

La postura científica de la AHA
La inactividad física es un factor de riesgo importante en el desarrollo de la arteriopatía coronaria y los accidentes cardiovasculares. También contribuye al desarrollo de otros factores de riesgo, entre ellos la obesidad, la hipertensión, un bajo nivel de colesterol HDL ("bueno")  y diabetes. Incluso los pequeños niveles de actividad física se consideran beneficiosos.

Consejos de la AHA
Los ancianos y las personas discapacitadas pueden obtener importantes beneficios de salud con una cantidad moderada de actividad física, preferentemente a diario. La actividad física no necesariamente debe ser extenuante para que sea beneficiosa para la salud. Lo importante es incluir la actividad como parte de una rutina regular.

En personas mayores, esta moderada cantidad de actividad puede provenir de

  • sesiones más prolongadas de actividades moderadamente intensas tales como caminar o nadar,
  • sesiones más cortas de actividades más enérgicas tales como caminar rápido o subir escaleras.

Cantidades mayores de actividad física pueden ofrecer más beneficios. Pero no hay que excederse, de lo contrario aumentará el riesgo de sufrir lesiones.

Las personas con discapacidades tienden a involucrarse menos en actividades físicas moderadas. De todos modos pueden beneficiarse a través de: 

  • actividades de intensidad moderada (como 30 a 40 minutos de uso de una silla de ruedas),
  • sesiones más cortas de una actividad más intensa (como 20 minutos de básquetbol en silla de ruedas).

Aquellos que permanezcan físicamente activos durante más tiempo o con mayor intensidad obtendrán más beneficios.

¿Qué sucede con las actividades de intensidad moderada?
La evidencia científica respalda la idea de que incluso las actividades de intensidad moderada, si se realizan diariamente, pueden aportar beneficios a largo plazo para la salud. Ayudan a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Algunos ejemplos de actividades de intensidad moderada son caminar por placer, trabajar en el jardín, trabajar en el patio, realizar las tareas del hogar, bailar y realizar ejercicios recomendados en el hogar.

Entre las personas mayores, caminar, trabajar en el jardín y en el patio son las actividades de esparcimiento de intensidad moderada más populares. El golf, el bádminton, el croquet, el tejo, las bochas y el tenis de mesa también son recomendables para personas mayores.

Las actividades que fortalecen los músculos también son importantes para las personas mayores. Estas actividades reducen el riesgo de sufrir caídas y mejoran la capacidad para realizar las tareas diarias. La pérdida de fuerza y de resistencia que se atribuye al envejecimiento se debe, en parte, a una reducción de la actividad física.

Los adultos mayores y las personas con discapacidades deben consultar a sus médicos antes de comenzar una nueva actividad física.

 


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